“La imagen del
profesor tradicional puede resumirse en las siguientes preguntas y respuestas:
¿Qué se espera de un profesor? ¡Enseñar! ¿Y qué se espera de un alumno?
¡Aprender!” Gionvannini et alli.
Profesor en acción 1.
¿Qué se espera de
un profesor no tradicional?
Enseñar
significativamente o incluso educar, trasmitir unos conocimientos mientras los
alumnos asumen unas competencias, crear buen ambiente en el aula, conseguir que
los alumnos aprendan para toda la vida tanto unos conceptos como una
metodología, etc. La verdad, podría continuar y rellenar así las dos páginas,
pero tanto los alumnos como los profesores somos personas con límites. Así que acotaré
la respuesta a un: Un profesor tiene que planificar
la sesión, actuar en ella, reflexionar sobre ella y finalmente modificar algunas partes de ella.
Planificar: En esta fase el profesor tiene que crear unos recursos
didácticos y dependiendo de estos recurrir a la dinámica que le sea
conveniente, o viceversa; para conseguir unos objetivos de aprendizaje concretos.
Es la fase, sobre
todo al principio, que conlleva más horas de dedicación por parte del profesor.
Pero también es la fase donde éste tiene más libertad y creatividad.
Los recursos
didácticos tienen que ser adecuados al nivel de los alumnos, existe infinidad
de recursos tanto en formato analógico (papel) como digital.
Planificando la
dinámica de la clase, el profesor tiene decidir cuál será la mejor posición de
los alumnos y de él mismo en el aula. Decidir cómo dará las instrucciones y en
qué momento cambiará de actividad. Decidir cómo será su discurso cuando hable,
usando estrategias como hablar más lentamente o adaptar la pronunciación, ya
que los profesores hablan demasiado en el aula (Nuran 1991, Chandrom, 1988),
hagámoslo bien. Decidir cómo serán las preguntas que realizará a los alumnos.
Actuar: En esta fase el profesor tiene que ser capaz de conseguir
los objetivos marcados en la planificación.
Durante la clase
el ambiente tiene que ser productivo, el profesor debe actuar con naturalidad
guiando a los alumnos en el aprendizaje de la lengua meta. Por este motivo el
lenguaje que se usa no debe ser falseado, simplificado o artificial. Y
reforzará mucho mejor la comprensión si el discurso está acompañado de
comunicación no verbal; gestos, miradas, movimientos con las manos o con todo
el cuerpo, etc.
Además, si
queremos averiguar el nivel de los alumnos, al realizar una pregunta tendremos
que ser pacientes y esperar que el alumno, dudoso en la lengua meta, responda a
su tiempo.
Por si todo eso
fuera poco, también se tendrá que improvisar, saltándose la planificación
previa.
Reflexión: Al terminar la sesión o una secuencia de sesiones, el
profesor debe analizarlas objetivamente. Puede ayudar apuntes realizados justo
después o grabaciones a poder ser moviendo la cámara para observar la actuación
desde distintos ángulos. Esta reflexión
tiene que ser autocrítica para poder encontrar los posibles fallos, modificar la sesión y mejorarla.
En este penúltimo momento
me encuentro, reflexionando sobre cómo es mi gestión de la clase.
Creo que mi
principal acierto cuando hablo en clase es la gesticulación que acompaña
siempre a la explicación. Sumándole a la motivación e ilusión con la que
transmito la información.
Durante todo el
desarrollo de la sesión intento buscar la mirada de los alumnos o preguntar
directamente, para determinar si todos están siguiendo la clase, respetando el
tiempo de espera.
Soy capaz de
improvisar, últimamente demasiado, en las clases. Adaptándome a cada grupo
según sus necesidades.
En contrapartida,
soy muy enrevesada dando instrucciones. Nunca me había fijado en este aspecto,
incluso viendo el video de la actividad 6, hasta leer los comentarios de mis
compañeros. Como a la profesora del video, en clase intento dar todas las
instrucciones juntas realizando una única instrucción muy larga. Además, casi
siempre se me olvida algún paso de la instrucción y al final lo tengo que
añadir confundiendo más a los alumnos.
Esto me pasa
porque en la planificación de la sesión estoy más centrada en los recursos
didácticos que en la gestión y dinámica de la clase. Estas dos últimas siempre
las termino adaptando a la primera, quedando un poco cojas y poco especificadas.
Llegando ya la
última tarea como profesora, reflexionando sobre mi forma habitual de gestionar
la clase, voy a modificar la manera de planificar algunas de mis sesiones
futuras. Determinando, primero, la dinámica que me gustaría usar con los
alumnos y especificando muy bien la gestión de la clase (planificando muy
detalladamente las preguntas e instrucciones) y buscando o creando, después,
recursos didácticos adecuados para este tipo de dinámica y gestión.
¡A ver si lo
consigo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario